VISITA A CONCEPCION DEL URUGUAY
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Fuimos a esta ciudad de Entre Ríos sabiendo que es un lugar en el que no quedan vestigios de los pueblos indígenas que habitaron el lugar. Sin embargo, personas amigas nos habían hecho algunos comentarios que nos determinaron a viajar y realizar una pequeña recorrida. Y tal como nos lo habían pronosticado, fue en la ciudad de Concepción del Uruguay, en donde al buscar en el diario local los horarios de visita al Palacio San José, encontramos el anuncio del Museo Yunchan, sobre cultura indígena, que también figuraba abierto al público. |
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I.- El Museo Yunchan Nos encontramos con un pequeño lugar, sumamente modesto. Además, está alejado de la ciudad, lo que dificulta la visita del público en general y los turistas, en especial. Cobran solamente un peso la visita y entregan unos folletos,que probablemente cuesten ese peso. Fuimos recibido por una persona que nos explicó que el lugar era privado, es decir, había sido productode la decisión de un pequeño grupo de personas y carecían de subsidios oficiales. Nos acompañó y nos fue explicando distintos aspectos. de la diagramación del lugar Está configurado para realizar una recorrida que va mostrando las distintas regiones del país: sur, noroeste, noreste y centro.En cada uno de estos sectores se encuentran en exposición las distintas artesanías de los pueblos del lugar. Hay diferentes cerámicas, telares, herramientas, armas y otros enseres. También textos enmarcados en los que se proporcionan datos sobre las comunidades, su cultura y asuntos de interés. Apenas unos días antes había finalizado en la Ciudad de Buenos Aires el Congreso de la Federación Mundial de Amigos de los Museos, en donde se expusieron los conceptos de preponderante actualidad acerca de lo que debe ser un museo. Los objetos en exposición en cualquier museo deben ser imágenes de los tiempos ya pasados, referencias sobre el genio de los hombres y un elogio a sus culturas. Yunchan cumple con tales objetivos, es una propuesta educativa, principalmente para escolares y jóvenes. Los objetos que allí se exhiben, las leyendas, el diagramado paseo, son un recorrido por el país, por su historia, para que la gente sepa de la existencia de los pueblos indígenas y puedan visualizar ciertos productos de su cultura. Por otra parte, también se debe destacar que es la obra de personas que hacen las cosas por una vocación cultural y espiritual. El museo indígienista para nada se basa en lo económico o en fines materiales o cualquier otro beneficio (que podría ser inobjetable, si acaso hubiese sido parte de la decisión fundacional). La intención educativa y de divulgación proviene de un ánimo generoso y refinado. La persona que nos atendió es el Sr.Juan José Rossi, que nos dijo ser originario de Buenos Aires y ha decidido vivir en Concepción para estar al frente del Museo Yuchan, cuya función primordial es la valorización del mundo indígena en su integridad. Los objetos que conforman su patrimonio tienen la finalidad de mostrar las obras de los pueblos indígenas. Esencialmente enseña a sus visitantes que esa cultura continúa viva en nuestra sociedad. Una de sus publicaciones lleva por título, justamente,: "Permanencia de nuestra cultura pre-hispánica" Nos contaba sus intentos por trasladarlo a la misma Ciudad de Concepción, en donde existen algunos edificios que podrían ser destinados a su sede, como un edificio abandonado en donde funcionaba la antigua Aduana (y que hoy, con la crecida del Río Uruguay, tiene inundado todo su subsuelo). Exactamente una semana antes de nuestro viaje había sido en Buenos Aires el XI Congreso de la Federación Mundial de Amigos de los Museos, al que habían concurrido conocidos y prestigiosos especialistas de diferentes partes del mundo. En esas jornadas se ha puesto de resalto el rol que cumplen esas asociaciones, apoyando y ayudando a obtener fondos. En este caso del Museo Yunchan, es la acción de los propios vecinos de Concepción a quienes corresponde poner en acto la actividad de apoyo a ese pequeño museo. No sólo constituirá, con el tiempo, otro motivo de atracción turística; también de formación cultural para la niñez, la juventud y los propios vecinos de la ciudad. Respecto de Juan José Rossi, egresado en Humanidades Clásicas y Filosofía del Seminario y Facultad Pontificia de Buenos Aires, con estudios de Pedagogía en París y egresado Lumen Vitae en Bruselas, ha publicado ensayos, monografías e incluso ha colaborado en revistas como Criterio, Primera Plana y Panorama. Nosotros adquirimos uno de sus libros: "La máscara de América" y oportunamente, luego de su lectura, publicaremos nuestros comentarios. II.- Instituir al Otro. En términos generales todo esto que relatamos tendría un relativo interés, excepto porque sucede en un lugar en el que los indígenas han desaparecido por exterminaciónes sucesivas ocurridas hace bastante más de 100 años. De modo que nos encontramos en un territorio en el que no hay vestigio alguno de los charrúas, que desde el Uruguay se trasladaban y poblaban la margen oeste del rio Uruguay. En la parte del panel que se refiere a los pueblos de la mesopotamia hay referencias a los guaraníes, pero en lo que se refiere a Entre Ríos a los pueblos indígenas del lugar, no hay nada. Solamente un escrito enmarcado y colgado de un panel, en donde se relata una cruenta matanza que puso fin a los últimos charrúas; y finaliza la historia con la noticia que los últimos dos que habían quedado los llevaron a París para su exhibición. Allí murieron por el último sufrimiento del desarraigo y la soledad. Hace poco se ha publicado en español el libro de Gérard Wajcman "El objeto del siglo". Escrito en 1998 se propone establecer cuál habría sido el objeto más significativo del siglo XX y enumera distintas posibilidades: un cohete, la minifalda, un átomo, un comprimido de penicilina, una línea de cocaína, el Empire State y proponía otros más. Pero concluye en que ha sido el siglo de la demolición, aunque no se trata de la imagen de unas ruinas, sino de la destrucción sin ruinas. La ausencia, la imagen de lo que falta, como lo sublime abstracto.Indica que dentro de ese concepto, como uno de esos objetos, es un documental de nombre "Shoa". Se construye con relatos de sobrevivinentes o con el testimonio del guardia de la estación donde pasaba el tren cargado de judíos. No muestra campos de concentración ni otras imágenes. Sin embargo, dicen que esas ausencias logran hacer presente el exterminio como nunca antes había ocurrido. El panel sin objetos de los pueblos de Entre Ríos, sin fotos, únicamente con el relato del genocidio, me hacían recordar el tema del libro. Un exterminio, la voluntad de no dejar huellas, que nada subsista y, sin embargo, más de un siglo después, alguien viene a proporcionar "el sentido de los otros" (como el título del libro de Mar Augé). La existencia del museo de las culturas indígenas proporciona más intensidad a la ausencia, a la falta; y no obstante,a la vez, segrega alteridad, nos testimonia sobre los pueblos antecesores, posibilita reconocer la existencia de una relación simbólica con aquellos que fueron en ese mismo territorio, en este lugar antropológico en donde se gesta la identidad y ahora, también, la alteridad.
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