La actitud del Presidente Fox
El Presidente Fox se inclinó y beso la mano del Pontífice en el aeropuerto: ¡acto de sumisión y promesa implícita de obediencia! Este hecho dió lugar a una polémica que aún no ha concluido.
La trascendencia de este hecho es producto de que en México hubo una guerra, la "Guerra cristera" (1926/29), un conflicto, que involucró a las dos instituciones más importantes, la Iglesia Católica y el Estado. Todo se originó durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando el gobierno del presidente Juárez promulgó las Leyes de Reforma para institucionalizar la separación de poderes y fortalecer al Estado Mexicano. El proceso legislativo de la reforma liberal tenía como metas: I ) La desamortización de la propiedad corporativa, especialmente la eclesiástica, con el fin de poner en circulación recursos que no eran debidamente explotados. II ) Nacionalizar los bienes eclesiásticos para desarticular el poderío económico y político del clero. III ) Separar al Estado de la Iglesia. IV ) Ejercer el dominio estatal sobre la población mediante el registro de la población, y V ) Suprimir los fueros eclesiásticos y militares.
Pero, además, ocurre que en la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, ordenamiento que reglamenta el artículo 130 constitucional, se recoge el principio histórico de que el Estado mexicano es laico y se establece que, (artículo 2): ''....''Las autoridades federales, estatales y municipales no intervendrán en los asuntos internos de las asociaciones religiosas. Las autoridades antes mencionadas no podrán asistir con carácter oficial a ningún acto religioso de culto público, ni a actividad que tenga motivos o propósitos similares.'
De modo que existió una transgresión de carácter legal, además de que se tocaban recuerdos dolorosos. Estos "recuerdos" no son solamente interrnalizaciones que pueden existir en los mejicanos, sino que existe el Museo Nacional Cristero, en donde se guardan toda clase de recuerdos de aquella guerra. Esto da la medida sobre lo trascendente que se consideraron los acontecimientos y sus razones.
Fox también concurrió a la misa de canonización y esto constituía la vez primera que un Presidente iba a una misa.
Muchos decían que Fox usaba la presencia del Papa y la canonización para fines políticos, que el beso no era una actitud de religiosidad, sino un cálculo especulativo. Esta acusación se vincula con otras circunstancias, como su actual situación conyugal. Fox está casado en segundas nupcias y únicamente en ceremonia civil. Esto dio motivo a una serie de omisiones de parte de la Iglesia y el propio Papa (no la mencionó en el discurso) durante estas celebraciones. Fon, sin embargo, impuso la presencia Marta Sahagun y la situó en lugares destinados a una esposa reconocida por la Iglesia.
Lo cierto es que la población en un sondeo de opinión aceptaba en un 60% la actitud de Fox que ponía fin a 150 años de otro distanciamiento, esta vez entre el Estado y la Iglesia. Fox ha enarbolado un slogan: el final de la simulación y muchos lo apoyan
Lo cierto es que el caso está en pleno debate.